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El Sello de Dios

Dando respuesta a una pregunta o comentario dejado por el Hno. Francisco, en nuestro canal de YouTube, en el estudio de la lección de Escuela Sabática:

– Hermano, quería aclarar que el sello de Dios es el sábado y no el Espíritu Santo ya que el Espíritu Santo es el sellador ya que la marca de la bestia será algo visible al igual que el sello de Dios, algo que podrán identificar los poderes políticos para sancionar o no a una persona la cual serán: la marca de la bestia=día domingo, el sello de Dios=el sábado, si fuera el Espíritu Santo ¿cómo podrían distinguir los poderes políticos a quien usted está adorando?, recuerde que la falsa trinidad (dragón, bestia y falso profeta) realizarán un falso derramamiento del Espíritu Santo. El Espíritu Santo trabaja internamente (sella) y se manifiesta externamente (adora en el día correcto), saludos y que el señor le siga bendiciendo.

Respuesta:  Muy buen argumento mi Hermano Francisco, le agradezco su comentario.  Así lo hemos enseñado como Adventistas, y no está mal la expresión, solo que en forma más teológica y analizando con profundidad,  Es claro que no todo el que guarda el Sábado tiene el sello de Dios, ¿cierto? Tristemente hay muchas personas en nuestras filas que aunque guardan el Sábado están perdidos. Dicho de otra manera,  No solo por guardar el Sábado la persona esta sellada para la salvación o para la eternidad.

Por otro lado  el decir que el sello de Dios es el Sábado, sería solamente en forma escatológica, y es lo que hemos enseñado y vuelvo a repetir, no está mal, pues quien guarda el Sábado reconoce que Dios es su Salvador y Creador y el Sábado en si tiene las tres características de un sello, el autor Jehová, su función Creador y territorio, cielo y la tierra.

Comúnmente usamos la cita más popular para decir que el Sábado es el sello de Dios que se encuentra en Ezequiel 20:12 (RVR1995) 12 Y les di también mis sábados, para que fueran por señal entre yo y ellos, para que supieran que yo soy Jehová que los santifico.   

Notemos algo muy importante, el Sábado es una señal, esta señal es meramente eso, una señal que identifica que pertenecemos a alguien en este caso, también nótese que no dice que el Sábado sea un sello.  ¿Podríamos decir que sello y señal es lo mismo?  Tal vez, ya sería criterio de cada quien, como quiera ver el aspecto del Sábado.

Las siguientes citas también hablan de la señal del verdadero pueblo de Dios, y de nuevo resalta el Sábado como señal del pueblo de Dios.

Ezequiel 20:20 (RVR1995) Santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios’.

Éxodo 31:13 (RVR1995) «Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: “En verdad vosotros guardaréis mis sábados, porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico.

Éxodo 31:16-17 (RVR1995) 16 Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel, celebrándolo a lo largo de sus generaciones como un pacto perpetuo. 17 Para siempre será una señal entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y descansó».

Ahora veamos por esta vez tres textos que dicen y aclaran lo que es el sello de Dios.

Efesios 1:13 (RVR1995) En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

Efesios 4:30 (RVR1995) Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

2 Corintios 1:22 (RVR1995) el cual también nos ha sellado y nos ha dado, como garantía, el Espíritu en nuestros corazones.

Si notamos en estos textos el SELLO de Dios es el Espíritu Santo.

Con este último texto

Romanos 8:15-16 (RVR1995) pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!». 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Quiero aclarar el punto, las personas que tengan el verdadero sello de Dios, digo verdadero pues Satanás en el tiempo del fin falsificará el derramamiento del Espíritu Santo, de allí que viene el guardar el domingo como la marca de la bestia..

Más los verdaderos hijos de Dios que tengan el verdadero sello, claro,  guardarán el Sábado.  Dicho en otra forma, el que tenga el sello de Dios, reflejará ese sello guardando y respetando el Sábado apropiadamente, especialmente en forma escatológica, es decir en la trayectoria del tiempo del fin en las pruebas finales.

Quien no tenga el sello de Dios, y sea engañado por el diablo al pensar que recibió el Espíritu Santo, guardará el domingo y de nuevo aquí vemos, lo que ya explique del sello de Dios.  Quien tenga el falso espíritu, se reflejará guardando el domingo.

De nuevo muchas gracias por su comentario, espero que esta nota le sirva solo para aclara los puntos escatológicos y teológicos.    Dios nos permita guardar su Santo Sábado como señal en nuestras vidas, pues si así fuese, tenemos el Espíritu Santo en nosotros.   Alabado sea el nombre de Jehová hoy y siempre, en el cielo como en la tierra.

Joel Medina.

 

 

Introducción a la ley de Dios

En este mundo en que vivimos cada día las cosas van de mal en peor, y pareciera que no hay salida, pues cuando todo parece que va a mejorar, algo pasa que despierta al mundo, un desastre natural, la bolsa de valor baja drásticamente o alguien le da por cometer un terrible atentado, con un arma, bomba o cualquier artefacto que pueda hacer daño.

No es un secreto que la moral esta por los suelos, el valor del ser humano ha decaído de tal manera que ya no hay respeto a nuestros semejantes, incluso entre mismos parientes,

¿Que está pasando? Sin duda alguna el ser humano ha dejado de creer en Dios, y por consiguiente se ha alejado y a dejado de respetar a Dios, aunque abemos muchos que creemos y amamos a Dios, y por consiguiente tenemos el temor que Él espera de nosotros.

Constantemente somos testigos a nuestro alrededor de personas que profanan el nombre de nuestro Creador, creen que tienen la autoridad para hacer lo que mejor les plazca en sus vidas y con sus cuerpos.

Pero, hablemos un poco de la autoridad, sin duda alguna hay autoridad que es imputada, otra  que es delegada, cualquiera que sea el caso la persona con la autoridad espera respeto, y eso lo expone por medio de reglas, reglas que se deben seguir al pie de la letra, dejando así a quien se apliquen esas reglas con la opción de seguirlas o desobedecerlas, dejando claro que cada quien tiene la opción de obedecer o desobedecer, por supuesto que la persona que obedece ofrece respeto a quien puso las regarlas, y también así, lo contrario el que desobedece.

Y hablando de respeto, lo podemos ganar o lo podemos exigir, cuando se exige, regularmente las personas que respetan, es por miedo a las consecuencias o resultados de no respetar a quien lo exige, digamos como ejemplo a, un supervisor, gerente o dueño del negocio donde trabajamos.

Pero que hermoso saber que a una persona se le respeta, por su integridad, honestidad, amabilidad y servicio.  Ese es el respeto que bien podríamos decir, vale oro.

Estimado amigo, amiga que nos escucha, todo esto lo podemos aplicar a Dios, pues es a Dios a quien debemos todo el respeto, y el único que tiene la autoridad de hacer con nosotros lo que Él quiera,  y esa es la razón por la cual nos ha dado reglas a seguir, pero esas reglas son para nuestro bien, la palabra de Dios les llama a estas reglas, Los Mandamientos de Dios, o también conocida como La Ley de Dios, consiste en 10 puntos específicos que Dios estableció mucho antes de la creación del mundo, y son siempre para protegernos, si analizamos cada uno de ellos, nos daremos cuenta la sabiduría divina al redactar estos puntos, que de paso, son el carácter de Dios.

Imagínese usted la importancia que Dios les dio, que los ha hecho santos y a la vez cuentan con la bendición de Dios.

La Biblia dice en Salmos 111:7,8

Las obras de sus manos son verdad y juicio;

fieles son todos sus mandamientos,

afirmados eternamente y para siempre,

hechos en verdad y rectitud.

De modo que si ley existe desde antes que existiera el ser humano, estos mandamientos no iniciaron en el Sinaí, como muchos piensan o enseñan, pues por medio de la ley es que conocemos que hemos pecado, pues el pecado es transgresión de la ley, según 1 de Juan 3:4,  y en Romanos 7:7 leemos así: …Yo no hubiera conocido el pecado a no ser por la ley: Porque no conociera la codicia si la ley no dijera: No codiciarás.

Tomando esto como contexto, podemos resumir que en el cielo donde empezó el pecado, cuando Lucifer tuvo codicia, automáticamente desobedeció las reglas de Dios establecidas en el cielo, Porque el pecado de Lucifer fue codiciar la posición y gloria de Dios, y el orgullo que imanó de su corazón lo llevaron a pecar, o desobedecer la Santa Ley de Dios.

Solo para que quede claro el punto daremos lectura lo que nos dice la palabra de Dios sobre este ángel, esto lo encontramos en: Isaías 14:12-15

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo!

Así es como nos damos cuenta de que el pecado es ir en contra de los mandamientos de Dios, de modo que hoy, todavía existe el mismo problema, pues el ser humano debe estar en regla con lo que Dios ha establecido.  Si el pecado es transgresión de la ley, y el pecado nos separa de Dios, entonces el pecado en si, es la separación nuestra de Dios, vea como lo pone la Biblia, en Isaías 59:1,2 (RVR1909) He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni ha agravado su oído para oír:  2 Mas vuestras iniquidades (maldades) han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oír.

Si estos mandamientos, Dios los dio para que sea una regla moral entre nosotros, ¿que pasa hoy en día a nuestro alrededor? ¿Será que el hombre, se a alejado de Dios? creo que podemos estar de acuerdo que la respuesta es un gran SI, y si se ha alejado de Dios, entonces, ¿Que es evidentemente lo que ha dejado de guardar?

Si, así es, Los mandamientos de Jehová.

Por un momento imagínese que todos siguiéramos estas reglas que Dios nos dio para protegernos, el mundo fuera muy diferente a como hoy lo conocemos, pues no hubiese preocupación por robo, muerte y crimen, o incluso cosas más sencillas pero muy importantes, como el chisme, falso testimonio y las mentiras, pues todo esto, va en contra de los diez mandamientos de Dios, si solo guardásemos estos diez mandamientos, sin duda alguna, el mundo fuera más feliz hoy en día.

En toda la Biblia encontramos solamente dos partes donde Dios escribe con su propio dedo el mensaje para sus hijos, y estos diez mandamientos son uno de ellos.

¿Que le parece si repasamos estas diez reglas de conducta?

Las encontramos en Éxodo 20:3-17,

Mandamiento número 1:

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Mandamiento número 2:

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: 5 No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, 6 Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.

Mandamiento número 3:

7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Mandamiento número 4:

Acuérdate del sábado para santificarlo.  Seis días trabajarás y harás toda tu obra,  pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.

Mandamiento número 5:

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.

Mandamiento número 6:

13 No matarás.

Mandamiento número 7:

14 No cometerás adulterio.

Mandamiento número 8:

15 No hurtarás.

Mandamiento número 9:

16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Mandamiento número 10:

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Esos son los diez principios que Dios nos ha dejado para que seamos felices, si tan solo el ser humano se dignara de escuchar la voz de Dios y seguir sus consejos, podríamos evitarnos tanto crimen y violencia que hoy esta arrebatando la felicidad y tranquilidad a tanta gente, y aunque usted no practique la violencia, por alguien más que no tiene temor de Dios, su vida y paz están en peligro.

Si solamente por conveniencia propia guardásemos estas reglas, todo fuera diferente.

Necesitamos volver a amar a Dios, y hacer caso a sus consejos, si somos cristianos y decimos que amamos a Cristo, entonces escucha lo que te dice Jesús, en San Juan 14:15

 Si me amáis, guardad mis mandamientos

¿Tu amas a Dios?  mira lo que dice la Santa Palabra de Dios en 1 de Juan 4:8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Y también a los que guardan los mandamientos de Dios, la Biblia los define como el verdadero pueblo de Dios.

En Apocalipsis 12:17 encontramos esta lectura:  (RVR1995) Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

El dragón es Satanás, la mujer es la iglesia verdadera y fiel a Dios, por mil doscientos sesenta años Satanás persiguió y casi destruyó la iglesia, pero como no pudo destruirla completamente se llena de coraje y odio en contra  los que quedaron con vida, y la característica de ese pueblo fiel es que guarda los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo, que según la Biblia misma nos dice en Apocalipsis 19:10, es el espíritu de profecía.

Busque una iglesia que tenga estas dos características y habrá encontrado al verdadero pueblo de Dios.

De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo, y bueno. Romanos 7:12

Te invitamos a ser parte de ese pueblo que será fiel a Dios en todo lo que hacemos, pues eso marcará la diferencia si vamos al cielo o no.  Y así también haremos una diferencia en la sociedad de hoy en día.

Estimado oyente, Cristo te ama y quiere que seas feliz, por tanto, te dice,,,,  Si me amas, guarda mis mandamientos.

Su hermano en Cristo

Joel Medina