Mandamiento Número Diez, No codiciarás

»No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo». Éxodo 20:17

Entramos al último mandamiento de la ley de Dios, el mandamiento número diez, y en si está encerrado en la palabra CODICIA, no debemos codiciar.

 

Otra palabra que significa lo mismo es AVARICIA, pues su significado es prácticamente lo mismo.

 

Analizando la palabra codicia en si y su significado y definición encontramos lo siguiente.

 

La codicia es una ambición desmedida de querer obtener lo que otros poseen, o también considerada como querer acaparar más de lo que necesitamos.

 

Este proceder indebido nos puede llevar a quebrar varios otros mandamientos pues por codicia, muchas personas caen en el vicio de robar.

Por codicia algunos caen en el adulterio pues an deseado sin medida a la esposa o esposo de alguien más.

 

Solo por codicia se han cometido delitos que han terminado en la cárcel las personas que se dejan manejar por este impulso desenfrenado, esos delitos varían como ya mencionamos entre robos, asesinatos y algunos más.

 

También por la codicia una persona puede actuar egoístamente y así descuidar de sus seres amados.

 

En el ángel Lucifer en el cielo, fue el primer pecado que encontramos registrado en la Biblia, pues, este ángel de luz, codició la adoración que le pertenecía a Dios, también codició el poder de Dios, y por codicia manchó el nombre de Dios entre una tercer parte de ángeles en el cielo.

Debido a este pecado, fue lanzado fuera del cielo junto con todos aquellos ángeles que se dejaron engañar.

Y ese mismo sentir de codicia, Lucifer logró despertar en la mente de Eva, al mirar y codiciar el fruto del árbol prohibido.

 

Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios en Genesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

 

Y debido a esa decisión de tener lo que no le pertenecía a Eva, hoy todavía estamos pagando el precio, pues el pecado de la codicia es lo que Eva envolvió en su corazón.

 

Antes de entrar a más textos Bíblicos, debemos aclarar que no debemos confundir la avaricia o codicia con el hecho de superarte y luchar por tener lo suficiente para vivir y ser feliz.  Recuerda que tener mucho dinero no es pecado, pero si es pecado hacer de el dinero un dios.  Debemos buscar cada día superarnos más, pero de una forma cristiana y bajo las condiciones que Dios nos ha dado.

Si Dios te ha dado muchas bendiciones económicas, debes ayudar a personas que genuinamente tienen necesidad.

 

Por el otro lado, debemos ser felices con lo que tenemos y agradecer a Dios por lo que nos ha permitido lograr, y también debemos agradecer a Dios por lo que no nos ha permitido tener, pues en su magna sabiduría Él sabe lo que es mejor para nosotros y lo que nos conviene.

 

Si permitimos que Cristo guíe nuestros pensamientos podremos unir nuestras voces a las palabras de Pablo:  Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:12,13

 

Te invito a reflexionar en las siguientes sitas Bíblicas:

 

Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente.  También esto es vanidad.

Eclesiastés 5:10

 

 

Hablando Cristo dice:

¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.

Lucas 12:15

 

 

1 Timoteo 6:10

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.

 

Proverbios 28:6

Mejor es el pobre que anda en su integridad, que el que es torcido, aunque sea rico.

 

 

Mateo 6:24

Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

 

2 Pedro 2:14

Tienen los ojos llenos de adulterio y nunca cesan de pecar; seducen a las almas inestables; tienen un corazón ejercitado en la avaricia; {son} hijos de maldición.

 

He aquí otros consejos Bíblicos más para ustedes:

 

Proverbios 11:28

El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja {verde}.

Deuteronomio 7:25

Las esculturas de sus dioses quemarás a fuego; no codiciarás la plata o el oro que las recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, porque es abominación al SEÑOR tu Dios.

 

Proverbios 22:1

Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro.

Proverbios 23:4

No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar {en ellas}.

 

Salmos 62:10

No confiéis en la opresión, ni en el robo pongáis vuestra esperanza; si las riquezas aumentan, no pongáis el corazón {en ellas}.

 

1 Corintios 5:11

Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.

 

 

 

Hebreos 13:5

{Sea vuestro} carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE,

Que maravilloso es confiar en Dios, y saber que no debemos solo por avaricia acumular bienes materiales aquí en la tierra, pues tenemos departe de Dios la promesa que el está a nuestro cuidado, y eso lo podemos recalcar en Salmos 37:25 (RVR1995) Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan. 

Una persona justa, es aquel que es fiel a Dios, y la promesa es que ni él ni sus hijos tendrán hambre y nunca quedarán desamparados.  Que promesa tan alentadora para aquellos que viven en total obediencia a su Creador.

Vive una vida ejemplar, vive una vida en armonía con el ejemplo que Cristo nos ha dejado, para lograrlo debes obedecer la palabra de Dios.

 

 

Que se diga de ti como leemos del apóstol Pablo;

Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. Según leemos en Hechos 20:33

NO seamos avariciosos, no codiciemos, sino a lo contrario, ayudemos a nuestros prójimos en todo lo que nos sea posible, pues debemos hacer tesoros en el cielo no aquí en la tierra.

 

Para estos y otros temas y escuchar todos los mandamientos, visita nuestra página en el internet. www.feyesperanza.org también por este medio puedes comunicarte con nosotros.

 

Que el Señor te bendiga ricamente hoy y siempre.

 

Tu amigo y servidor

Joel Medina

Capellán y Evangelista

 

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