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¿Dios permite comer de todo?

Según 1 Timoteo 4:1-4    Romanos 14:1-4   

¿Dios permite comer de todo?

1 Timoteo 4:1-4 1 Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, 2 de hipócritas y mentirosos, cuya conciencia está cauterizada. 3 Estos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participaran de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad, 4 porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias.

Romanos 14:1-4 (RVR1995) 1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 2 Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, solo come legumbres. 3 El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha recibido. 4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio Señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerlo estar firme.

Antes de analizar detalladamente 1ra de Timoteo y La carta a los Romanos, necesitamos establecer la importancia de la fidelidad y constancia de Dios.

Malaquías 3:6 (RVR1960) Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Lo que Dios ha puesto como base para su palabra es que, Él no cambia, cuando a puesto una regla y es para siempre, es para siempre, por el otro lado, cuando da una regla que tiene tiempo de caducidad, también Él lo establece, por ejemplo, la ley es para siempre, ¿cierto?  bueno, depende de cual ley estamos hablando, si son los diez mandamientos, claro que si, es eterna esa ley.  Pero cuando hablamos de la ley ritual, que se llevaba acabo en el antiguo testamento, en el servicio del santuario, esa ley estaba presente y debía cumplirse hasta que el Mesías llegara y la terminara, o clavara en la cruz, según lo hizo en Colosenses 2:14.

En Números 23:19 leemos;  Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

Dios no miente ni se arrepiente de lo que ha dicho o establecido para su pueblo.

La palabra de nuestro Creador es eterna, y esto lo podemos constatar en,

Isaías 40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Y el consejo de Cristo para sus seguidores en  Mateo 5:37 (NVI) Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno.

Si el consejo para el hombre es que su palabra tenga valor y que al hablar respetemos lo que decimos, eso es de cristianos, por que si variamos, o más bien decimos hoy “SI”, y mañana sobre el mismo asunto llega a ser un “NO” Dice la palabra de Dios, que eso viene del maligno.

Entonces si el ser humano debe mantener su palabra, como Dios, siendo Dios ¿no sería fiel a sus palabras? Claro que si, entonces ¿porque de pronto pareciera como en algunos lugares, como que la Biblia se contradice?  La verdad es que la Biblia nunca se contradice, pues si así fuera, dejaría de ser la palabra de Dios, y también dejaría de ser de confianza.

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Hebreos 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

Con esto como plataforma, veamos ahora 1 Timoteo 4:1-4, Analicemos texto por texto:

1 Timoteo 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,

Dios ha revelado en su palabra que en los últimos días muchos que estaban dentro del cristianismo abandonarían las sanas doctrinas, porque se dejarían engañar por espíritus satánicos que traerían doctrinas de demonios. Por eso Cristo nos advirtió claramente en Mateo 24:4, cuando dijo;  Mirad que nadie os engañe. y sigue diciendo en el versículo 5, Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

Es claro que el enemigo de Dios quiere que muchos se pierdan, y por eso tuerce la sana doctrina de Dios, y en la mayoría de los casos con cosas muy pequeñitas o insignificantes “aparentemente” y sin duda la iglesia verdadera de Dios es la será más bombardeada con falsas doctrinas.

1 Timoteo 4:2 de hipócritas y mentirosos, cuya conciencia está cauterizada.

El enemigo de Dios, ha hecho de personas que tienen su conciencia cauterizada, ósea que se han hecho insensibles al Espíritu Santo, sus pecados los toman como normales y ya para ellos no le llaman pecado al pecado, pues debido a que permitieron ser engañados por espíritus de demonios, se han hecho dentro de la iglesia mentirosos y también hipócritas.   ¡Que Dios tenga compasión de nosotros para no caer en las trampas del enemigo!.

1 Timoteo 4:3 Estos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participaran de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad,

Notemos que los que tienen las doctrinas falsas y se han dejado engañar por demonios, prohiben casarse, cuando es legal o esta bien que una persona pueda contraer matrimonio, esto normalmente sucede cuando la persona fue casada y luego se divorció, y estas personas empiezan a ver y dar muchas vueltas al asunto al punto que para ellos esta mal y no permiten que la persona se case, según las circunstancias, y ellos mismos mandarán abstenerse de alimentos sanos que Dios creó, pero que para algunos pueda que no sean muy saludables, y entonces porque ellos no los ven muy saludables, mandan o exigen que todo mundo deba abstenerse de ellos. Sobre los alimentos, recordemos algo, regularmente esto gira alrededor de la carne, algunos dicen que si no dejamos de comer carne, nunca podremos ir con Cristo, que la persona tiene que ser y debe ser vegetariana para poder entrar al cielo pues en el cielo no podremos comer carne, se olvidan estas personas que Elías comió carne, y que él ni siquiera vio la muerte y fue al cielo.  Ese es el problema en este texto, que de lo que Dios permitió, hay personas que prohibirían comer.

En ningún momento debemos tomar esto para justificar comer lo que Dios a prohibido rotundamente como el puerco y otros animales inmundos.   

Si Dios lo permitió, con medida esta bien, pues todo aunque sea muy bueno, en exceso también llega a constituir pecado.    Por ejemplo mucha carne, es pecado y dañina a nuestro cuerpo, el agua, lo más saludable que podemos tomar, igual, con exceso llega a ser dañina para nuestro cuerpo, las cantidades apropiadas es lo más recomendable tanto por nuestra salud y como consejo Bíblico y así nos damos cuenta que nuestro Creador nunca se equivoca.  ¡Alabado sea el nombre de Jehová! 

1 Timoteo 4:4 porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias.

No podemos usar este texto como excusa para tomar lo que sabemos que esta mal o prohibido por Dios, como algo limpio y consumirlo. 

Dios creó el agave, un tipo de maguey, de el agave se hace el tequila, puesto que Dios creo la planta, ¿entonces podemos decir que esta bien tomar tequila? Claro que no, es prohibido según la Biblia.   Y de las uvas, se saca el vino, quiere decir que puesto que Dios hizo las uvas, ¿esta bien tomar el vino fermentado?  De ninguna manera, de modo que con conciencia y mente abierta al Espíritu Santo entendamos que lo que Dios ha prohibido, es prohibido y no hay nada mas que discutir.

1 Timoteo 4:5 Ya que por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

De lo bueno que tomamos y santificamos por medio de la oración, recordemos algo, todos los alimentos están siempre en proceso de descomposición, desde antes de ponerlos en nuestra boca.   De modo que por medio de la oración si hay alguna bacteria que podría hacernos daño, al orar y dar gracias, el alimento se santifica y se limpia de forma milagrosa pues es una promesa divina, esto, si estamos alimentándonos con lo que Dios ha permitido.

En Romanos 14:1-4 Tenemos algo parecido a lo que dice en 1ra de Timoteo, recordemos que es Pablo, el mismo escritor el que está hablando.

Romanos 14:1 Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.

Hay personas que son débil en el conocimiento, o que no conocen mucho de lo que esta bien o mal hacer. Por eso el Apóstol Pablo aconseja, amistar con estas personas, pero nunca para discutir ningún tema de doctrina, pues si los que se supone que son expertos en doctrinas tienen diferentes opiniones en lo que esta bien o mal, ¿Cómo vamos a discutir estos temas con alguien que no tiene mucho conocimiento? o bien ¿como vamos a manipular en este caso lo que ellos desconocen con lo que nosotros creemos que es mejor hacer? 

Romanos 14:2 Uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, solo come legumbres.

Entonces el Apóstol da las diferencias formas de pensar, el que es fuerte piensa o sabe que no importa lo que come, de lo que Dios ha permitido, él es aceptado ante Dios.

Por el otro lado tenemos a una persona que no conoce mucho, pero le han dicho que no debe comer carne, entonces, por su conciencia piensa que si come carne, está cometiendo pecado, por eso decide comer solo legumbres.

Romanos 14:3 El que come de todo no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha recibido.

Y en este versículo Pablo aclara el mensaje, y da el consejo para que nadie juzgue a nadie.  El que come de todo, (lo permitido por Dios) no debe bajo ninguna circunstancia menospreciar o hacer menos al que no come de todo lo permitido por Dios.  Y el que se abstiene de comer ciertos alimentos, tampoco debe menospreciar o juzgar al que si come, de modo que el vegetariano, no juzgue al que come carne, y el que come carne, no juzgue al que es vegetariano.

Romanos 14:4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio Señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerlo estar firme.

Dios es el único que nos puede juzgar, y  si seguimos leyendo este capítulo, nos daremos cuenta que el Apóstol, aconseja que no se coma carne, pero es Dios quien juzga, y es Dios quien santifica, pues el reino de los cielos no es comida ni bebida.

Los fuertes en la fe, debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada. Rom. 15:1

Algunas persona usan estos textos para justificar comer alimentos inmundos prohibidos por Dios, también usan Hechos el capítulo diez, donde encontramos la visión de Pedro, pues a simple vista y leyendo solo ciertos textos, pareciera que Dios le esta diciendo a Pedro que limpió los animales inmundos.  Pero estudiando detenidamente estos pasajes, nos damos cuenta primeramente que Pedro “no comió” segundo, más tarde Pedro entiende que Dios uso a los animales inmundo como ilustración de los seres humanos, pues los Judíos menospreciaban e insultaban a los gentiles, y con esta visión, Dios le dice que los gentiles han sido limpios y que son igual que los Judíos, aptos para recibir al Salvador del mundo.

Si una persona usa estos textos para apoyar la idea que se pueden comer todo tipo de carnes inmundas, esta en un gran error, y el Espíritu Santo no mora en él, pues solo hay que leer un poco más y textualmente Pedro mismo aclara que  la visión se refería a los hombres y no a alimentos en si.   

Pedro habla en  Hechos 10:28  …-Ustedes saben muy bien que nuestra ley prohíbe que un judío se junte con un extranjero o lo visite. Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo.

Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el SEÑOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro. Deut. 4:39

Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. (Gálatas 3:26-27)

Espero que todos algún día al igual que Pablo, podamos decir:  Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.   Gálatas 2:20

Glorifiquemos a Cristo en todo lo que hacemos, pues mi deseo es que se cumpla la palabra de Dios en nosotros recordando que; Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Cor. 10:31

Si se trata de comida, que Dios se glorifique en lo que comemos o bebemos, o bien, cualquier otra cosa que hagamos, todo debe glorificar a nuestro Creador, que de hecho, para eso fuimos creados, para adorar y glorificar al Rey de reyes y Señor de señores.

El señor te bendiga

Joel Medina

feyesperanza.org

info@feyesperanza.org

AÑO BÍBLICO DÍA 012, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 12

Job 23:1 – 24  (Sagradas Escrituras – 1569)

Año Bíblico, por orden cronológico de eventos.

Y respondió Job, y dijo:
2 Hoy también hablaré con amargura; que es más grave mi llaga que mi gemido. 3 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. 4 Ordenaría juicio delante de él, y llenaría mi boca de argumentos. 5 Yo sabría lo que él me respondería, y entendería lo que me dijese. 6 ¿Por ventura pleitearía conmigo con grandeza de fuerza? No; antes él la pondría en mí. 7 Allí el recto disputaría con él; y escaparía para siempre del que me condena. 8 He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré. 9 Si al norte él obrare, yo no lo veré; al mediodía se esconderá, y no lo veré. 10 Mas él conoció mi camino; me probó, y salí como oro. 11 Mis pies tomaron su rastro; guardé su camino, y no me aparté. 12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida. 13 Pero si él se determina en una cosa, ¿quién lo apartará? Su alma deseó, e hizo. 14 Por tanto él acabará lo que me es necesario; y muchas cosas como éstas hay en él. 15 Por lo cual yo me espantaré delante de su rostro; consideraré, y lo temeré. 16 Dios ha enternecido mi corazón, y el Omnipotente me ha espantado. 17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?

Job 24: 1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿por qué los que le conocen no ven sus días?
2 Toman los términos, roban los ganados, y pacen los campos ajenos. 3 Se llevan el asno de los huérfanos; prenden el buey de la viuda. 4 Hacen apartar del camino a los pobres; y todos los pobres de la tierra se esconden de ellos. 5 He aquí, como asnos monteses en el desierto, salen a su obra madrugando para robar; el desierto es su mantenimiento y de sus hijos. 6 En el campo siegan su pasto, y los impíos vendimian la viña ajena. 7 Al desnudo hacen dormir sin ropa, y que en el frío no tenga cobertura. 8 De la inundación de los montes fueron humedecidos, y abrazan las peñas sin tener en qué cubrirse. 9 Quitan el pecho a los huérfanos, y de sobre el pobre toman la prenda. 10 Al desnudo hacen andar sin vestido, y a los hambrientos quitan las gavillas. 11 De dentro de sus paredes exprimen el aceite, pisan los lagares, y mueren de sed. 12 De la ciudad claman los hombres, y las almas muertas dan voces, pero Dios no puso estorbo. 13 Ellos son entre los rebeldes a la luz, nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas. 14 A la luz se levanta el matador, mata al pobre y al necesitado, y de noche es como ladrón. 15 El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo: No me verá nadie; y esconde su rostro. 16 En las tinieblas minan las casas, que de día para sí señalaron; no conocen la luz. 17 Porque la mañana es a todos ellos como sombra de muerte; si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman. 18 Son livianos sobre las aguas; su porción es maldita en la tierra; nunca vienen por el camino de las viñas. 19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; y el sepulcro a los pecadores. 20 El Misericordioso se olvidará de ellos; de ellos sentirán los gusanos dulzura; nunca más habrá de ellos memoria, y como un árbol será quebrantada la iniquidad. 21 A la mujer estéril que no concebía, afligió; y a la viuda nunca hizo bien. 22 Mas a los violentos adelantó con su poder; se levantó, y no fió a nadie en la vida. 23 Si algunos le dieron a crédito, y se afirmó en ellos; sus ojos tuvo puestos sobre los caminos de ellos. 24 Fueron ensalzados por un poco, y desaparecieron, y son abatidos como cada cual; serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas. 25 Y si no es así, ¿quién me desmentirá ahora, o reducirá a nada mis palabras?

AÑO BÍBLICO DÍA 009, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 09

Job 15-17

Job, CAPÍTULO 15

1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:

2 ¿Por ventura el sabio responderá sabiduría ventosa, y llenará su vientre de viento solano?

3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho?

4 Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.

5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos.

6 Tu misma boca te condenará, y no yo; y tus mismos labios testificarán contra ti.

7 ¿Naciste tú primero que Adán? ¿O fuiste formado antes que los collados?

8 ¿Oíste tú por ventura el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría?

9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?

10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en días que tu padre.

11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?

12 ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,

13 que respondas a Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?

14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?

15 He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos,

16 ¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?

17 Escúchame; yo te mostraré, y te contaré lo que he visto;

18 lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron;

19 a los cuales fue dada la tierra a ellos sólos, y no pasó extraño por medio de ellos.

20 Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento.

21 Estruendos espantosos hay en sus oídos; en la paz le vendrá quién lo asuele.

22 El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y siempre está mirando al cuchillo.

23 Desasosegado viene a comer siempre, porque sabe que le está aparejado día de tinieblas.

24 Tribulación y angustia le asombrarán, y se esforzarán contra él como un rey apercibido para la batalla.

25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso,

26 él le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos;

27 porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre los ijares;

28 y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones.

29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.

30 No se escapará de las tinieblas; la llama secará sus ramas, y con el aliento de su boca perecerá.

31 No será afirmado; en vanidad yerra; por lo cual en vanidad será trocado.

32 El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán.

33 El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva.

34 Porque la congregación de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno.

35 Concibieron dolor, y dieron a luz iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.

Job, CAPÍTULO 16

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Muchas veces he oído cosas como estas; consoladores molestos sois todos vosotros.

3 ¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué es lo que te anima a responder?

4 También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

5 Pero yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios detendría el dolor.

6 Mas si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.

7 Pero ahora me ha fatigado; has tú asolado toda mi compañía.

8 me has arrugado; el testigo es mi magrez, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

9 Su furor me arrebató, y me ha sido contrario; crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10 Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.

11 Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar.

12 Próspero estaba, y me desmenuzó; y me arrebató por la cerviz, y me despedazó, y me puso por blanco suyo.

13 Me cercaron sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.

14 Me quebrantó de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante.

15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.

16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos;

17 a pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido limpia mi oración.

18 ¡Oh tierra! No cubras mi sangre, y no haya lugar donde se esconda mi clamor.

19 Por cierto aún ahora en los cielos está mi testigo, y mi testigo en las alturas.

20 Mis disputadores son mis amigos; mas a Dios destilarán mis ojos.

21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como puede con su prójimo!

22 Mas los años contados vendrán, y yo andaré el camino por donde no volveré.

Job, CAPÍTULO 17

1 Mi aliento está corrompido, mis días son cortados, y me está aparejado el sepulcro.

2 Ya no hay conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos.

3 Pon ahora, dame fianzas contigo; ¿quién tocará ahora mi mano?

4 Porque a éstos has tú escondido su corazón de entendimiento; por tanto, no los ensalzarás.

5 El que denuncia lisonjas a su prójimo, los ojos de sus hijos desfallezcan.

6 El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante de ellos he sido como tamboril.

7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y todos mis pensamientos han sido como sombra.

8 Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se despertará contra el hipócrita.

9 El justo retendrá su carrera, y el limpio de manos aumentará la fuerza.

10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.

11 Mis días se pasaron, y mis pensamientos fueron arrancados, los designios de mi corazón.

12 Me pusieron la noche por día, y la luz se acorta delante de las tinieblas.

13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa; en las tinieblas hice mi cama.

14 A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermano.

15 ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?

16 A los rincones de la huesa descenderán, y juntamente descansarán en el polvo.

AÑO BÍBLICO DÍA 007, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 7

Job 8-10

Job, CAPÍTULO 8

1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:

2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?

Año Bíblico, Fe y Esperanza

3 ¿Por ventura pervertirá Dios el derecho, o el Todopoderoso pervertirá la justicia?

4 Porque tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.

5 Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso;

6 si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia.

7 De tal manera que tu principio habrá sido pequeño, en comparación del grande crecimiento de tu postrimería.

8 Porque pregunta ahora a la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos;

9 porque nosotros somos desde ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.

10 ¿Por ventura ellos no te enseñarán, te dirán, y de su corazón sacarán estas palabras?

11 ¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?

12 Aun él en su verdor sin haber sido cortado, y antes de toda hierba se seca.

13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá.

14 Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña.

15 El se apoyará sobre su casa, pero no permanecerá en pie; se asirá a ella, más no se afirmará.

16 A manera de un árbol, está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto;

17 se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.

18 Si le arrancaren de su lugar, éste le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.

19 Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiere, retoñecerán otros.

20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.

21 Aun llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo.

22 Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.

Job, CAPÍTULO 9

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Ciertamente yo conozco que es así; ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?

3 Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa de mil.

4 El es sabio de corazón, y fuerte en fuerza, ¿quién se endureció contra él, y quedó en paz?

5 Que arranca los montes con su furor, y no conocen quién los trastornó;

6 que remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas;

7 que manda al sol, y no sale; y sella las estrellas.

8 El solo extiende los cielos, y anda sobre las alturas del mar.

9 El que hizo la Osa, y el Orión, y las Pléyades, y los lugares secretos del mediodía;

10 el que hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número.

11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.

12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: Qué haces?

13 Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan a la soberbia.

14 ¿Cuánto menos le responderé yo, y eligiré mis palabras con él?

15 Que aunque yo sea justo, no responderé; antes habré de rogar a mi juez.

16 Que si yo le invocase, y él me respondiese, aún no creeré que haya escuchado mi voz.

17 Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.

18 Que aún no me ha concedido que tome mi aliento; mas me ha llenado de amarguras.

19 Si habláramos de su potencia, fuerte por cierto es; si de su juicio, ¿quién me emplazará?

20 Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me predicare perfecto, él me hará inicuo.

21 Si yo me predicare imperfecto, no conozco mi alma; condenaré mi vida.

22 Una cosa resta es a saber que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.

23 Si es azote, mate de presto, y no se ría de la prueba de los inocentes.

24 La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él el que lo hace, ¿quién es? ¿Dónde está?

25 Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y nunca vieron bien.

26 Pasaron con los navíos de Ebeh; o como el águila que se arroja a la presa.

27 Si digo: Quiero olvidar mi queja, dejaré mi aburrimiento, y me esforzaré.

28 Temo todos mis trabajos; sé que no me perdonarás.

29 Si yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?

30 Aunque me lave con aguas de nieve, y aunque limpie mis manos con la misma limpieza,

31 aún me hundirás en el hoyo; y mis propios vestidos me abominarán.

32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio.

33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros ambos.

34 Quite de sobre mí su verdugo, y su terror no me perturbe.

35 Y hablaré, y no le temeré; porque en este estado no estoy en mí.

Job, CAPÍTULO 10

1 Mi alma es cortada en mi vida; por tanto soltaré mi queja sobre mí, y hablaré con amargura de mi alma.

2 Diré a Dios: No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.

3 ¿Te parece bien que oprimas, y que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?

4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?

5 ¿Son tus días como los días del hombre, o tus años como los tiempos humanos,

6 para que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado,

7 sobre saber tú que no soy impío, y que no hay quien de tu mano me libre?

8 Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno, ¿y así me deshaces?

9 Acuérdate ahora que como a lodo me diste forma; ¿y en polvo me has de tornar?

10 ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste?

11 Me vestiste de piel y carne, y me cubriste de huesos y nervios.

12 Vida y misericordia me concediste, y tu visitación guardó mi espíritu.

13 Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; yo sé que esto está cerca de ti.

14 Si pequé, ¿me acecharás, y no me limpiarás de mi iniquidad?

15 Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.

16 Y vas creciendo, cazándome como león; tornando y haciendo en mí maravillas.

17 Renovando tus plagas contra mí, y aumentando conmigo tu furor, remudándose sobre mí ejércitos.

18 ¿Por qué me sacaste del vientre? Habría yo muerto, y no me vieran ojos.

19 Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre a la sepultura.

20 ¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me esfuerce un poco.

21 Antes que vaya para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22 tierra de oscuridad, y tenebrosa sombra de muerte, donde no hay orden, y que resplandece como la misma oscuridad.

AÑO BÍBLICO DÍA 007, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 7

Job, CAPÍTULO 11

1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?

3 ¿Tus mentiras harán callar a los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?

4 Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.

5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,

6 y que te declarara los secretos de la sabiduría! Porque mereces dos tantos según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.

7 ¿Alcanzaras tú el rastro de Dios? ¿Llegaras tú a la perfección del Todopoderoso?

8 Es más alto que los cielos; ¿qué harás? Es más profundo que el infierno; ¿cómo lo conocerás?

9 Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que el mar.

10 Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?

11 Porque él conoce a los hombres vanos; y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?

12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.

13 Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos;

14 si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;

15 entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás;

16 y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él como de aguas que pasaron;

17 y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, y serás como la misma mañana;

18 y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro;

19 y te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán.

20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.

Job, CAPÍTULO 12

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Ciertamente que vosotros sois el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría.

3 También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

4 El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de su amigo; y el justo y perfecto es escarnecido.

5 La antorcha es tenida en poco en el pensamiento del próspero; la cual se aparejó contra las caídas de los pies.

6 Las tiendas de los ladrones están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos viven seguros.

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;

8 o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también.

9 ¿Qué cosa de todas éstas no entiende que la mano del SEÑOR la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.

11 Ciertamente el oído prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.

12 En los viejos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.

13 Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia.

14 He aquí, él derribará, y no será edificado; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.

16 Con él está la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17 El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces.

18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata el cinto a sus lomos.

19 El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los valientes.

20 El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo.

21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.

22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.

23 El multiplica los gentiles, y él las destruye; esparce los gentiles, y las torna a recoger.

24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y les hace que se pierdan vagando sin camino;

25 que palpen las tinieblas, y no la luz; y los hace errar como borrachos.

Job, CAPÍTULO 13

1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos.

2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.

3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.

4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.

5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera en lugar de sabiduría.

6 Oíd, pues, ahora mi disputa, y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?

8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?

9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?

10 El os redargüirá duramente, si en lo secreto le hicieses tal honra.

11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.

12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.

13 Escuchadme, y hablaré yo, y que me venga después lo que viniere.

14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi palma?

15 He aquí, aunque me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.

16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.

17 Oíd con atención mi razón, y mi denuncia con vuestros oídos.

18 He aquí ahora, si yo me apercibiere a juicio, sé que seré justificado.

19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría.

20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; y entonces no me esconderé de tu rostro:

21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.

22 Llama luego, y yo responderé; o yo hablaré, y respóndeme tú.

23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.

24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una arista seca has de perseguir?

26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?

27 Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raíces de mis pies.

28 Siendo el hombre como carcoma que se va gastando, como vestido que se come de polilla.

Job, CAPÍTULO 14

1 El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores;

2 que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.

3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?

4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

5 Si sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

6 Si tú lo dejares, él dejará de ser; entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 al olor del agua reverdecerá, y hará copa como nueva planta.

10 Mas cuando el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿adónde estará él?

11 Las aguas del mar se fueron, y se agotó el río, se secó.

12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar; hasta que no haya cielo no despertarán, ni recordarán de su sueño.

13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en la sepultura, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿por ventura vivirá? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi transformación.

15 Entonces llamarás, y yo te responderé, a la obra de tus manos desearás.

16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.

17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y enmiendas a mi iniquidad.

18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;

Open Bible and Bible Verse. John 3.16

19 las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra, de tal manera haces perder al hombre la esperanza.

20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y lo enviarás.

21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no entenderá de ellos.

22 Mas mientras su carne estuviere sobre él se dolerá, y su alma se entristecerá en él.

¡Maranata, El Señor viene! 007, LA CLAVE DE LA HISTORIA

  1. LA CLAVE DE LA HISTORIA

Guarda, ¿qué de la noche? El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid. (Isa. 21: 11 úp. 12).

La comprensión de la esperanza en la segunda venida de Cristo es la clave que abre toda la historia futura, y explica todas las lecciones del porvenir.

Ahora debe oírse a lo largo de toda la línea la voz del centinela: “La mañana viene, y después la noche”. La trompeta debe producir una nota certera porque estamos en el gran día de la preparación del Señor.

Las verdades de la profecía están unidas, y al estudiarlas, forman un hermoso conjunto de verdades prácticas. Todos los discursos que damos han de revelar claramente que estamos esperando, trabajando y orando por la venida del Hijo de Dios. Su venida es nuestra esperanza. Esta esperanza ha de estar vinculada con todas nuestras palabras y obras, con todas nuestras asociaciones y relaciones. . .

La segunda venida del Hijo del hombre ha de ser el tema maravilloso que se mantenga ante la gente. He aquí un tema que no debe descartarse de nuestros discursos. Las realidades eternas deben mantenerse ante la mente, y las atracciones del mundo aparecerán como son, completamente inútiles, como vanidades. ¿Qué hemos de hacer con las vanidades del mundo, sus alabanzas, sus riquezas, sus honores, o sus placeres?

Somos peregrinos y extranjeros que esperamos la bienaventurada esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y oramos por ella. Si creemos esto y lo manifestamos en nuestra vida práctica, ¡qué acción vigorosa inspirarán esta fe y esta esperanza; qué ferviente amor mutuo; qué vida cuidadosa y santa para la gloria de Dios; y en el respeto que manifestemos por la remuneración, qué nítidas líneas de demarcación nos distinguirán con evidencia del mundo!

La verdad de que Cristo viene debe ser mantenida ante toda mente.* 14

¡Maranata, El Señor viene! 006, LA FE DE LOS REFORMADORES

  1. LA FE DE LOS REFORMADORES

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. (1 Cor. 15: 26).

Lutero declaró: “Estoy verdaderamente convencido de que el día del juicio no tardará más de trescientos años. Dios no quiere ni puede sufrir por más tiempo a este mundo malvado”. “Se acerca el gran día en que el reino de las abominaciones será derrocado”.

“Este viejo mundo no está lejos de su fin”, decía Malanchton. Calvino invita a los cristianos a “desear sin vacilar y con ardor el día de la venida de Cristo como el más propicio de todos los acontecimientos”, y declara que “toda la familia de los fieles no perderá de vista ese día”. “Debemos tener hambre de Cristo -dice-, debemos buscarlo, contemplarlo hasta la aurora de aquel gran día en que nuestro Señor manifestará la gloria de su reino en su plenitud” (Daniel T. Taylor, The Reign of Christ on Earth or the Voice of the Church in all Ages, págs. 158, 134).

“¿No llevó acaso nuestro Señor Jesús nuestra carne al cielo? -dice Knox, el reformador escocés-, ¿y no ha de regresar por ventura? Sabemos que volverá, y esto con prontitud”. Ridley y Latimer, que dieron su vida por la verdad, esperaban con fe la venida del Señor. Ridley escribió: “El mundo llega sin duda a su fin. Así lo creo y por eso lo digo. Clamemos del fondo de nuestros corazones a nuestro Salvador, Cristo, con Juan el siervo de Dios: Ven, Señor Jesús, ven” (Id., págs. 151, 145).

“El pensar en la venida del Señor -decía Baxter- es dulce en extremo para mí y me llena de alegría”. “Es obra de fe y un rasgo característico de sus santos desear con ansia su advenimiento y vivir con tan bendita esperanza”. “Si la muerte es el último enemigo que ha de ser destruido en la resurrección, podemos representarnos con cuánto ardor los creyentes esperarán y orarán por la segunda venida de Cristo, cuando esta completa y definitiva victoria sea alcanzada”. “Ese es el día que todos los creyentes deberían desear con ansia por ser el día en que habrá de quedar consumada toda la obra de su redención, cumplidos todos los deseos y esfuerzos de sus almas”. “¡Apresura, oh Señor, ese día bendito!” (Ricardo Baxter, Works, tomo 17, págs. 555, 500; 182, 183).

Tal fue la esperanza de la iglesia apostólica, de la “iglesia del desierto”, y de los reformadores.* 13

¡Maranata, El Señor viene! 005, EL “LEITMOTIV” DE LAS ESCRITURAS

  1. EL “LEITMOTIV” DE LAS ESCRITURAS

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo. (Job. 19: 25).

Una de las verdades más solemnes y más gloriosas que revela la Biblia, es la de la segunda venida de Cristo para completar la gran obra de la redención. Al pueblo peregrino de Dios, que por tanto tiempo hubo de morar “en región y sombra de muerte”, le es dada una valiosa esperanza inspiradora de alegría en la promesa de la venida de Aquel que es “la resurrección y la vida” para hacer “volver al hogar a sus hijos exiliados”. La doctrina del segundo advenimiento es verdaderamente la nota tónica de las Sagradas Escrituras. Desde el día en que la primera pareja se alejara apesadumbrada del Edén, los hijos de la fe han esperado la venida del Prometido que había de aniquilar el poder destructor de Satanás y volverlos a llevar al paraíso perdido. . . Enoc, que se contó entre la séptima generación descendiente de los que moraran en el Edén y que por tres siglos anduvo con Dios en la tierra, pudo contemplar desde lejos la venida del Libertador. “He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos” (Jud. 14, 15, VM). El patriarca Job, en la lobreguez de su aflicción, exclamaba con confianza inquebrantable: “Pues yo sé que mi Redentor vive, y que en lo venidero ha de levantarse sobre la tierra. . . aun desde mi carne he de ver a Dios; a quien yo tengo de ver por mí mismo, y mis ojos le mirarán; y ya no como a un extraño” (Job 19: 25-27, VM).*

Quiera el Dios de toda gracia iluminar de tal manera vuestro entendimiento que podáis discernir las cosas eternas, para que por medio de la luz de la verdad vuestros propios errores, que son numerosos, puedan verse tales como son, para que podáis hacer los esfuerzos necesarios para abandonarlos, a fin de que en lugar de este fruto malo y amargo, podáis producir un fruto precioso para vida eterna.

Humillad delante de Dios vuestro corazón pobre, orgulloso y lleno de justicia propia; humillaos muy profundamente a sus pies, plenamente quebrantados en vuestra pecaminosidad. Dedicaos a la obra de preparación. No descanséis hasta que podáis decir: Mi Redentor vive, y puesto que él vive, yo también viviré.

Si perdéis el cielo, lo perdéis todo; si obtenéis el cielo, lo obtenéis todo. Os ruego que no os equivoquéis en esto. Hay intereses eternos en juego.* 12

¡Maranata, El Señor viene! 004, LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA

  1. LA ESPERANZA DE LA SEGUNDA VENIDA

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. (Apoc. 22: 20).

La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de las Olivas, de que volvería, iluminó el porvenir de sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperanza que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, “la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” era la “esperanza bienaventurada”. Cuando los cristianos de Tesalónica, agobiados por el dolor, enterraban a sus amados que habían esperado vivir hasta ser testigos de la venida del Señor, Pablo, su maestro, les recordaba la resurrección, que había de verificarse cuando viniese el Señor. Entonces los que hubiesen muerto en Cristo resucitarían, y juntamente con los vivos serían arrebatados para recibir a Cristo en el aire. “Y así -dijo- estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tes. 4: 16-18). . .

Desde la cárcel, la hoguera y el patíbulo, donde los santos y los mártires dieron testimonio de la verdad, llega hasta nosotros a través de los siglos la expresión de su fe y esperanza. Estando “seguros de la resurrección personal de Cristo, y, por consiguiente, de la suya propia, a la venida de Aquel -como dice uno de estos cristianos-, ellos despreciaban la muerte y la superaban” (Daniel T. Taylor, The Reign of Christ on Earth or the Voice of the Church in all Ages, pág. 33). Estaban dispuestos a bajar a la tumba, a fin de que pudiesen “resucitar libertados”. Esperaban al “Señor que debía venir del cielo entre las nubes con la gloria de su Padre”, “trayendo para los justos el reino eterno”. Los valdenses acariciaban la misma fe. Wiclef aguardaba la aparición del Redentor como la esperanza de la iglesia (Id., págs. 54, 129-134).

En la isla peñascosa de Patmos, el discípulo amado oyó la promesa: “Ciertamente vengo en breve”. Y su anhelante respuesta expresa la oración que la iglesia exhaló durante toda su peregrinación: ¡”Ven, Señor Jesús”! (Apoc. 22: 20).* 11

¡Maranata, El Señor viene! 003, CUANDO JESÚS NACIÓ

  1. CUANDO JESÚS NACIÓ

Cuando Jesús nació en Belén. . . vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (Mat. 2: 1, 2).

El Rey de gloria descendió muchísimo para asumir la humanidad; y los ángeles, que habían sido testigos de su esplendor en las cortes celestiales, cuando era adorado por todas las huestes del cielo, se desilusionaron al descubrir que su divino Comandante ocupaba un puesto que implicaba tan profunda humillación.

Los judíos se habían separado tanto de Dios por causa de sus malas obras, que los ángeles no les podían transmitir las nuevas del advenimiento del niño Redentor. Dios eligió a los sabios de Oriente para que cumplieran su voluntad…

La aparición desusada de una estrella grande y brillante, Que nunca habían visto antes, y que aparecía como una señal en los cielos, atrajo su atención. No tuvieron el privilegio de escuchar la proclamación de los ángeles a los pastores. Pero el Espíritu de Dios los impulsó a buscar al Visitante celestial que había venido a este mundo caído. Los sabios enderezaron su rumbo en la dirección en que la estrella parecía conducirlos. Al acercarse a la ciudad de Jerusalén, la estrella se envolvió en tinieblas, y no los guió más. Llegaron a la conclusión de que los judíos no podían ignorar el gran acontecimiento de la llegada del Mesías; de modo que comenzaron a inquirir al respecto en las proximidades de Jerusalén.

Los sabios se sorprendieron al verificar que no había un interés especial con respecto al tema de la venida del Mesías. . . Cuando abandonaron Jerusalén, ya no abrigaban tanta confianza y esperanza como cuando llegaron. Se maravillaban de que los judíos no tuvieran interés ni manifestaran gozo frente a la perspectiva del gran acontecimiento de la venida del Cristo.

Las iglesias de nuestro tiempo están buscando la grandeza mundana y están tan poco dispuestas a ver la luz de las profecías y a recibir la evidencia de su cumplimiento, que muestran que Cristo muy pronto vendrá, como los judíos con respecto a su primer advenimiento. Esperaban el reino temporal y triunfante del Mesías en Jerusalén. Los profesos cristianos de nuestra época esperan la prosperidad temporal de la iglesia, manifestada en la conversión del mundo, y el gozo del milenio temporal.