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Introducción a la ley de Dios:

 

 

Introducción a la ley de Dios:

En este mundo en que vivimos cada día las cosas van de mal en peor, y pareciera que no hay salida, pues cuando todo parece que va a mejorar, algo pasa que despierta al mundo, un desastre natural, la bolsa de valor baja drásticamente o alguien le da por cometer un terrible atentado, con un arma, bomba o cualquier artefacto que pueda hacer daño.

No es un secreto que la moral esta por los suelos, el valor del ser humano ha decaído de tal manera que ya no hay respeto a nuestros semejantes, incluso entre mismos parientes,

¿Que está pasando? Sin duda alguna el ser humano ha dejado de creer en Dios, y por consiguiente se ha alejado y a dejado de respetar a Dios, aunque abemos muchos que creemos y amamos a Dios, y por consiguiente tenemos el temor que Él espera de nosotros.

Constantemente somos testigos a nuestro alrededor de personas que profanan el nombre de nuestro Creador, creen que tienen la autoridad para hacer lo que mejor les plazca en sus vidas y con sus cuerpos.

Pero, hablemos un poco de la autoridad, sin duda alguna hay autoridad que es imputada, otra  que es delegada, cualquiera que sea el caso la persona con la autoridad espera respeto, y eso lo expone por medio de reglas, reglas que se deben seguir al pie de la letra, dejando así a quien se apliquen esas reglas con la opción de seguirlas o desobedecerlas, dejando claro que cada quien tiene la opción de obedecer o desobedecer, por supuesto que la persona que obedece ofrece respeto a quien puso las regarlas, y también así, lo contrario el que desobedece.

Y hablando de respeto, lo podemos ganar o lo podemos exigir, cuando se exige, regularmente las personas que respetan, es por miedo a las consecuencias o resultados de no respetar a quien lo exige, digamos como ejemplo a, un supervisor, gerente o dueño del negocio donde trabajamos.

Pero que hermoso saber que a una persona se le respeta, por su integridad, honestidad, amabilidad y servicio.  Ese es el respeto que bien podríamos decir, vale oro.

Estimado amigo, amiga que nos escucha, todo esto lo podemos aplicar a Dios, pues es a Dios a quien debemos todo el respeto, y el único que tiene la autoridad de hacer con nosotros lo que Él quiera,  y esa es la razón por la cual nos ha dado reglas a seguir, pero esas reglas son para nuestro bien, la palabra de Dios les llama a estas reglas, Los Mandamientos de Dios, o también conocida como La Ley de Dios, consiste en 10 puntos específicos que Dios estableció mucho antes de la creación del mundo, y son siempre para protegernos, si analizamos cada uno de ellos, nos daremos cuenta la sabiduría divina al redactar estos puntos, que de paso, son el carácter de Dios.

Imagínese usted la importancia que Dios les dio, que los ha hecho santos y a la vez cuentan con la bendición de Dios.

La Biblia dice en Salmos 111:7,8

Las obras de sus manos son verdad y juicio;

fieles son todos sus mandamientos,

afirmados eternamente y para siempre,

hechos en verdad y rectitud.

De modo que si ley existe desde antes que existiera el ser humano, estos mandamientos no iniciaron en el Sinaí, como muchos piensan o enseñan, pues por medio de la ley es que conocemos que hemos pecado, pues el pecado es transgresión de la ley, según 1 de Juan 3:4, y en Romanos 7:7 leemos así: …Yo no hubiera conocido el pecado a no ser por la ley: Porque no conociera la codicia si la ley no dijera: No codiciarás.

Tomando esto como contexto, podemos resumir que en el cielo donde empezó el pecado, cuando Lucifer tuvo codicia, automáticamente desobedeció las reglas de Dios establecidas en el cielo, Porque el pecado de Lucifer fue codiciar la posición y gloria de Dios, y el orgullo que imanó de su corazón lo llevaron a pecar, o desobedecer la Santa Ley de Dios.

Solo para que quede claro el punto daremos lectura lo que nos dice la palabra de Dios sobre este ángel, esto lo encontramos en: Isaías 14:12-15

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. ¡Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo!

Así es como nos damos cuenta de que el pecado es ir en contra de los mandamientos de Dios, de modo que hoy, todavía existe el mismo problema, pues el ser humano debe estar en regla con lo que Dios ha establecido.  Si el pecado es transgresión de la ley, y el pecado nos separa de Dios, entonces el pecado en si, es la separación nuestra de Dios, vea como lo pone la Biblia, en Isaías 59:1,2 (RVR1909) He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni ha agravado su oído para oír:  2 Mas vuestras iniquidades (maldades) han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oír.

Si estos mandamientos, Dios los dio para que sea una regla moral entre nosotros, ¿que pasa hoy en día a nuestro alrededor? ¿Será que el hombre, se a alejado de Dios? creo que podemos estar de acuerdo que la respuesta es un gran SI, y si se ha alejado de Dios, entonces, ¿Que es evidentemente lo que ha dejado de guardar?

Si, así es, Los mandamientos de Jehová.

Por un momento imagínese que todos siguiéramos estas reglas que Dios nos dio para protegernos, el mundo fuera muy diferente a como hoy lo conocemos, pues no hubiese preocupación por robo, muerte y crimen, o incluso cosas más sencillas pero muy importantes, como el chisme, falso testimonio y las mentiras, pues todo esto, va en contra de los diez mandamientos de Dios, si solo guardásemos estos diez mandamientos, sin duda alguna, el mundo fuera más feliz hoy en día.

En toda la Biblia encontramos solamente dos partes donde Dios escribe con su propio dedo el mensaje para sus hijos, y estos diez mandamientos son uno de ellos.

¿Que le parece si repasamos estas diez reglas de conducta?

Las encontramos en Éxodo 20:3-17,

Mandamiento número 1:

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Mandamiento número 2:

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: 5 No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, 6 Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos.

Mandamiento número 3:

7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Mandamiento número 4:

Acuérdate del sábado para santificarlo.  Seis días trabajarás y harás toda tu obra,  pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó.

Mandamiento número 5:

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová, tu Dios, te da.

Mandamiento número 6:

13 No matarás.

Mandamiento número 7:

14 No cometerás adulterio.

Mandamiento número 8:

15 No hurtarás.

Mandamiento número 9:

16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Mandamiento número 10:

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Esos son los diez principios que Dios nos ha dejado para que seamos felices, si tan solo el ser humano se dignara de escuchar la voz de Dios y seguir sus consejos, podríamos evitarnos tanto crimen y violencia que hoy esta arrebatando la felicidad y tranquilidad a tanta gente, y aunque usted no practique la violencia, por alguien más que no tiene temor de Dios, su vida y paz están en peligro.

Si solamente por conveniencia propia guardásemos estas reglas, todo fuera diferente.

Necesitamos volver a amar a Dios, y hacer caso a sus consejos, si somos cristianos y decimos que amamos a Cristo, entonces escucha lo que te dice Jesús, en San Juan 14:15

 Si me amáis, guardad mis mandamientos

¿Tu amas a Dios?  mira lo que dice la Santa Palabra de Dios en 1 de Juan 4:8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Y también a los que guardan los mandamientos de Dios, la Biblia los define como el verdadero pueblo de Dios.

En Apocalipsis 12:17 encontramos esta lectura:  (RVR1995) Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

El dragón es Satanás, la mujer es la iglesia verdadera y fiel a Dios, por mil doscientos sesenta años Satanás persiguió y casi destruyó la iglesia, pero como no pudo destruirla completamente se llena de coraje y odio en contra  los que quedaron con vida, y la característica de ese pueblo fiel es que guarda los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo, que según la Biblia misma nos dice en Apocalipsis 19:10, es el espíritu de profecía.

Busque una iglesia que tenga estas dos características y habrá encontrado al verdadero pueblo de Dios.

De manera que la ley á la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo, y bueno. Romanos 7:12

Te invitamos a ser parte de ese pueblo que será fiel a Dios en todo lo que hacemos, pues eso marcará la diferencia si vamos al cielo o no.  Y así también haremos una diferencia en la sociedad de hoy en día.

Estimado oyente, Cristo te ama y quiere que seas feliz, por tanto, te dice,,,,  Si me amas, guarda mis mandamientos.

Joel Medina

Fe y Esperanza

joel@feyesperanza.org

 

La Esperanza en el matrimonio

La esperanza es la ilusión con la que todos contraemos matrimonio, regularmente es la esperanza de cada ser humano que al casarse será feliz, y abriga la esperanza que su pareja lo hará feliz.  Si, es verdad que todos queremos ser felices, pero de pronto esperamos o buscamos la felicidad de forma incorrecta, pues el egoísmo en la humanidad ha hecho que pensemos solo en noso
tros primero, y en segundo en uno mismo y tercero solo en mí.

El pensamiento típico de un joven es, -Necesito encontrar a alguien que me haga feliz. Con este tipo de pensamiento, ya se está empezando mal, pues el matrimonio es mucho más que buscar a alguien que nos haga feliz.

Debemos primeramente examinarnos a nosotros mismo y ver que podemos aportar o ofrecer a una relación, pues primeramente así es como lograremos la felicidad interna.

En lugar de buscar a alguien que nos haga feliz, pensemos si a la persona que he elegido para pasar el resto de mi vida a su lado, yo la puedo hacer feliz, tomando en cuenta que en un momento dado el amor llegará y por ese amor que estará en nuestras vidas, desearemos que nuestra pareja sea feliz, y como le amamos fuertemente, al ver la felicidad en esa persona especial, nosotros también seremos felices.

Con la esperanza en ambos corazones debemos despreocuparnos por el mañana y vivir el presente y unidos en un solo corazón, ser felices, sin que nada ni nadie lo impida, la felicidad no se puede comprar, solo se puede cultivar diariamente con detalles por ambas partes.  Es fácil decir, “no te preocupes por el mañana” pero cuán difícil se hace cuando llegan los problemas y debemos enfrentarlos y solucionarlos. De una cosa si podemos estar seguros, con Dios en nuestras vidas, cualquier problema puede ser más llevadero, pues la invitación de Dios es que en Él depositemos nuestras cargas.

Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. Salmos 55:22

Y Cristo rectificó también con estas palabras: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

Cuando los problemas empañan nuestra felicidad es muy común renegar de nuestra pareja incluso de nuestra misma vida. Hay problemas que solos no podemos enfrentar, pero cuando se une el matrimonio en contra de cualquier problema todo puede ser más fácil y más llevadero, y si unidos el matrimonio ponen sus problemas en la bendita esperanza de Dios, allí sí que podremos ser felices y en muchos casos incluso aunque el problema no esté cien por ciento resuelto, pero el solo hecho de saber que Dios está al control, imana una paz y tranquilidad en nuestro ser que inmediatamente contagia a nuestro cónyuge, y así vamos logrando ser felices, día a día.

Si entregamos nuestras vidas a Cristo podremos hacer nuestras las palabras del Salmista que dicen: Cuando en mí la angustia iba en
aumento,
tu consuelo llenaba mi alma de alegría. Salmos 94:19
Recuerda que la esperanza que lleva a la felicidad está en Jehová.  Gálatas 6:7 dice: No os engañéis, Dios no puede ser burlado; porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

¿Quieres ser feliz? Hoy siembra felicidad en tus seres amados, y mañana, según la promesa Bíblica, como cosecha recibirás felicidad.

Dios te bendiga ricamente

Joel Medina

Capellán y Evangelista

Fe y Esperanza

Info@feyesperanza.org