AÑO BÍBLICO DÍA 011, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 11

Job 21, 22

Job, CAPÍTULO 21

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Oíd atentamente mi palabra, y sea esto por vuestros consuelos.

3 Soportadme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarneced.

4 ¿Por ventura hablo yo a algún hombre? Y si es así ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?

5 Miradme, y espantaos, y poned la mano sobre la boca.

6 Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.

7 ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aún crecen en riquezas?

8 Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.

9 Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.

10 Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.

11 Salen sus chiquitos como manada de ovejas, y sus hijos andan saltando.

12 Al son de tamboril y cítara saltan, y se regocijan al son del órgano.

13 Gastan sus días en bien, y en un momento descienden a la sepultura.

14 Dicen pues a Dios: Apártate de nosotros, que no queremos el conocimiento de tus caminos.

15 ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?

16 He aquí que su bien no está en manos de ellos; el consejo de los impíos lejos esté de mí.

17 ¡Oh cuántas veces el candil de los impíos es apagado, y viene sobre ellos su contrición, y con su ira Dios les reparte dolores!

18 Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.

19 Dios guardará para los hijos de ellos su violencia; y le dará su pago, para que conozca.

20 Verán sus ojos su quebranto, y beberá de la ira del Todopoderoso.

21 Porque ¿qué deleite tendrá el de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?

22 ¿Por ventura enseñará él a Dios sabiduría, juzgando él las alturas?

23 Este morirá en la fortaleza de su hermosura, todo quieto y pacífico.

24 Sus senos están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.

25 Y este otro morirá en amargura de ánimo, y no habiendo comido jamás con gusto.

26 Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.

27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.

28 Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?

29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, por cuyas señas no negaréis?

30 Que el malo es guardado del día de la contrición, del día de las iras son llevados.

31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?

32 Porque él ya será llevado a los sepulcros, y en el montón permanecerá.

33 Los terrones del arroyo le serán ya dulces; y tras de él será llevado todo hombre, y antes de él han ido innumerables.

34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano, dado que vuestras respuestas quedan por mentira?

Job, CAPÍTULO 22

1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:

2 ¿Por ventura traerá el hombre provecho a Dios? Porque para sí mismo es provechoso el sabio.

3 ¿Por ventura tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o le viene algún provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?

4 ¿Por ventura te castigará acaso, o vendrá contigo a juicio porque te teme?

5 Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin.

6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, e hiciste desnudar las ropas de los desnudos.

7 No diste de beber agua al cansado, y detuviste el pan al hambriento.

8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra; y habitó en ella el honrado.

9 A las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.

10 Por tanto hay lazos alrededor de ti, y te turba espanto repentino;

11 o tinieblas, para que no veas; y abundancia de agua te cubre.

12 ¿Por ventura Dios no está en la altura de los cielos? Mira la altura de las estrellas, cómo son altas.

13 ¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará por medio de la oscuridad?

14 Las nubes son su escondedero, y no ve; y por el cerco del cielo se pasea.

15 ¿Quieres tú guardar la senda antigua, que pisaron los varones perversos?

16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo, cuyo fundamento fue como un río derramado.

17 Que decían a Dios: Apártate de nosotros, y ¿qué nos ha de hacer el Omnipotente?

18 El les había llenado sus casas de bienes. Por tanto el consejo de ellos lejos sea de mí.

19 Verán los justos y se gozarán; y el inocente los escarnecerá, diciendo:

20 ¿Por ventura fue cortada nuestra sustancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos?

21 Amístate ahora con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.

22 Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.

23 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la iniquidad;

24 y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir.

25 Y el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata a montones.

26 Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.

27 Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus promesas.

28 Determinarás asimismo una cosa, y te será firme; y sobre tus caminos resplandecerá luz.

29 Cuando los otros fueren abatidos, dirás tú: Ensalzamiento habrá; y Dios salvará al humilde de ojos.

30 Un inocente escapará de una isla (o de un reino); y en la limpieza de tus manos será guardado.

AÑO BÍBLICO DÍA 010, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 10

Job 18-20

Job, CAPÍTULO 18

1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:

2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos.

3 ¿Por qué somos tenidos por bestias? ¿En vuestros ojos somos viles?

Joel Medina, Fe y Esperanza

4 Oh tú, que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas de su lugar las peñas?

5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego.

6 La luz se oscurecerá en su tienda, y su candil se apagará sobre él.

7 Los pasos de su potencia serán acortados, y su mismo consejo lo echará a perder.

8 Porque red será echada en sus pies, y sobre red andará.

9 Lazo prenderá su calcañar; esforzará contra él los sedientos.

10 Su cuerda está escondida en la tierra, y su torzuelo sobre la senda.

11 De todas partes lo asombrarán temores, y con sus mismos pies lo ahuyentarán.

12 Su fuerza será hambrienta, y a su costilla estará aparejado quebrantamiento.

13 Comerán los ramos de su cuero, y el primogénito de la muerte tragará sus miembros.

 

14 Su confianza será arrancada de su tienda, y al rey de los espantos será conducido.

15 En su tienda morará como si no fuese suya; piedra de azufre será esparcida sobre su morada.

16 Abajo se secarán sus raíces, y arriba serán cortadas sus ramas.

17 Su memoria perecerá de la tierra, y no tendrá nombre por las calles.

18 De la luz será lanzado a las tinieblas, y echado fuera del mundo.

19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni quien le suceda en sus moradas.

20 Sobre su día se espantarán los por venir, como ocupó el pavor a los que fueron antes.

 

21 Ciertamente tales son las moradas del impío, y éste es el lugar del que no conoció a Dios.

Job, CAPÍTULO 19

1 Y respondió Job, y dijo:

2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

3 Ya me habéis vituperado diez veces; ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?

4 Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.

5 Mas si vosotros os engrandeciéreis contra mí, y redarguyeres mi oprobio contra mí,

6 sabed ahora que Dios me ha derribado, y me ha envuelto en su red.

7 He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído; daré voces, y no habrá juicio.

8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.

 

9 Me quitó mi honra, y quitó la corona de mi cabeza.

10 Me arrancó por todos lados, y me sequé; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.

11 E hizo inflamar contra mí su furor, y me contó para sí entre sus enemigos.

12 Vinieron sus ejércitos a una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campamento en derredor de mi tienda.

13 Hizo alejar de mí mis hermanos, y ciertamente mis conocidos se extrañaron de mí.

14 Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.

15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; forastero fui yo en sus ojos.

16 Llamé a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.

17 Mi espíritu vino a ser extraño a mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.

18 Aun los muchachos me menospreciaron; levantándome, hablaban contra mí.

19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.

20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.

21 Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.

22 ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os saciáis de mis carnes?

23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribieran en un libro!

24 ¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!

25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;

26 y después desde esta mi piel rota, y desde mi propia carne tengo que ver a Dios.

27 Al cual yo tengo que ver por mí, y mis ojos lo han de ver, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.

28 Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? Ya que la raíz del negocio en mí se halla.

29 Temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.

Job, CAPÍTULO 20

1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.

3 La reprensión de mi censura he oído, y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.

4 ¿No sabes esto que fue siempre, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,

5 que la alegría de los impíos es breve, y el gozo del hipócrita por un momento?

6 Si subiere su altura hasta el cielo, y su cabeza tocare en las nubes,

7 con su mismo estiércol perecerá para siempre; los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?

8 Como sueño volará, y no será hallado; y se disipará como visión nocturna.

9 El ojo que le habrá visto, nunca más le vera; ni su lugar le echará más de ver.

10 Sus hijos pobres andarán rogando; y sus manos devolverán lo que él robó.

11 Sus huesos están llenos de los pecados de su juventud, y con él serán sepultados en el polvo.

12 Si el mal se endulzó en su boca, si lo ocultaba debajo de su lengua;

13 si le parecía bien, y no lo dejaba, sino que lo detenía entre su paladar;

14 su comida se mudará en sus entrañas, hiel de áspides será dentro de él.

15 Comió haciendas, mas las vomitará; de su vientre las sacará Dios.

16 Veneno de áspides chupará; lo matará lengua de víbora.

17 No verá los arroyos, las riberas de los ríos de miel y de manteca.

18 Restituirá el trabajo ajeno conforme a la hacienda que tomó; y no tragará, ni gozará.

19 Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres, robó casas, y no las edificó;

20 por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, ni escapará con su codicia.

21 No quedó nada que no comiese; por tanto su bien no será durable.

22 Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia; las manos todas de los malvados vendrán sobre él.

23 Cuando se pusiere a llenar su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, y la hará llover sobre él y sobre su comida.

24 Huirá de las armas de hierro, y el arco de acero le atravesará.

25 Desenvainará y sacará saeta de su aljaba, y relumbrante pasará por su hiel; sobre él vendrán terrores.

26 Todas tinieblas están guardadas para sus secretos; fuego no soplado lo devorará; su sucesor será quebrantado en su tienda.

27 Los cielos descubrirán su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.

28 Los renuevos de su casa serán trasportados; serán derramados en el día de su furor.

29 Esta es la parte que Dios apareja al hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra.

AÑO BÍBLICO DÍA 009, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 09

Job 15-17

Job, CAPÍTULO 15

1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:

2 ¿Por ventura el sabio responderá sabiduría ventosa, y llenará su vientre de viento solano?

3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho?

4 Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.

5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos.

6 Tu misma boca te condenará, y no yo; y tus mismos labios testificarán contra ti.

7 ¿Naciste tú primero que Adán? ¿O fuiste formado antes que los collados?

8 ¿Oíste tú por ventura el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría?

9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?

10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en días que tu padre.

11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?

12 ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,

13 que respondas a Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?

14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?

15 He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos,

16 ¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?

17 Escúchame; yo te mostraré, y te contaré lo que he visto;

18 lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron;

19 a los cuales fue dada la tierra a ellos sólos, y no pasó extraño por medio de ellos.

20 Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento.

21 Estruendos espantosos hay en sus oídos; en la paz le vendrá quién lo asuele.

22 El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y siempre está mirando al cuchillo.

23 Desasosegado viene a comer siempre, porque sabe que le está aparejado día de tinieblas.

24 Tribulación y angustia le asombrarán, y se esforzarán contra él como un rey apercibido para la batalla.

25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso,

26 él le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos;

27 porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre los ijares;

28 y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones.

29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.

30 No se escapará de las tinieblas; la llama secará sus ramas, y con el aliento de su boca perecerá.

31 No será afirmado; en vanidad yerra; por lo cual en vanidad será trocado.

32 El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán.

33 El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva.

34 Porque la congregación de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno.

35 Concibieron dolor, y dieron a luz iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.

Job, CAPÍTULO 16

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Muchas veces he oído cosas como estas; consoladores molestos sois todos vosotros.

3 ¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué es lo que te anima a responder?

4 También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

5 Pero yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios detendría el dolor.

6 Mas si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.

7 Pero ahora me ha fatigado; has tú asolado toda mi compañía.

8 me has arrugado; el testigo es mi magrez, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

9 Su furor me arrebató, y me ha sido contrario; crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10 Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.

11 Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar.

12 Próspero estaba, y me desmenuzó; y me arrebató por la cerviz, y me despedazó, y me puso por blanco suyo.

13 Me cercaron sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.

14 Me quebrantó de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante.

15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.

16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos;

17 a pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido limpia mi oración.

18 ¡Oh tierra! No cubras mi sangre, y no haya lugar donde se esconda mi clamor.

19 Por cierto aún ahora en los cielos está mi testigo, y mi testigo en las alturas.

20 Mis disputadores son mis amigos; mas a Dios destilarán mis ojos.

21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como puede con su prójimo!

22 Mas los años contados vendrán, y yo andaré el camino por donde no volveré.

Job, CAPÍTULO 17

1 Mi aliento está corrompido, mis días son cortados, y me está aparejado el sepulcro.

2 Ya no hay conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos.

3 Pon ahora, dame fianzas contigo; ¿quién tocará ahora mi mano?

4 Porque a éstos has tú escondido su corazón de entendimiento; por tanto, no los ensalzarás.

5 El que denuncia lisonjas a su prójimo, los ojos de sus hijos desfallezcan.

6 El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante de ellos he sido como tamboril.

7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y todos mis pensamientos han sido como sombra.

8 Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se despertará contra el hipócrita.

9 El justo retendrá su carrera, y el limpio de manos aumentará la fuerza.

10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.

11 Mis días se pasaron, y mis pensamientos fueron arrancados, los designios de mi corazón.

12 Me pusieron la noche por día, y la luz se acorta delante de las tinieblas.

13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa; en las tinieblas hice mi cama.

14 A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermano.

15 ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?

16 A los rincones de la huesa descenderán, y juntamente descansarán en el polvo.

AÑO BÍBLICO DÍA 008, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 08

Job 11-14

Job, CAPÍTULO 11

1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?

3 ¿Tus mentiras harán callar a los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?

4 Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.

5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,

6 y que te declarara los secretos de la sabiduría! Porque mereces dos tantos según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.

7 ¿Alcanzaras tú el rastro de Dios? ¿Llegaras tú a la perfección del Todopoderoso?

8 Es más alto que los cielos; ¿qué harás? Es más profundo que el infierno; ¿cómo lo conocerás?

9 Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que el mar.

10 Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?

11 Porque él conoce a los hombres vanos; y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?

12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.

13 Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos;

14 si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;

15 entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás;

16 y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él como de aguas que pasaron;

17 y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, y serás como la misma mañana;

18 y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro;

19 y te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán.

20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.

Job, CAPÍTULO 12

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Ciertamente que vosotros sois el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría.

3 También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

4 El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de su amigo; y el justo y perfecto es escarnecido.

5 La antorcha es tenida en poco en el pensamiento del próspero; la cual se aparejó contra las caídas de los pies.

6 Las tiendas de los ladrones están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos viven seguros.

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;

8 o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también.

9 ¿Qué cosa de todas éstas no entiende que la mano del SEÑOR la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.

11 Ciertamente el oído prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.

12 En los viejos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.

13 Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia.

14 He aquí, él derribará, y no será edificado; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.

16 Con él está la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17 El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces.

18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata el cinto a sus lomos.

19 El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los valientes.

20 El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo.

21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.

22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.

23 El multiplica los gentiles, y él las destruye; esparce los gentiles, y las torna a recoger.

24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y les hace que se pierdan vagando sin camino;

25 que palpen las tinieblas, y no la luz; y los hace errar como borrachos.

Job, CAPÍTULO 13

1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos.

2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.

3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.

4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.

5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera en lugar de sabiduría.

6 Oíd, pues, ahora mi disputa, y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?

8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?

9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?

10 El os redargüirá duramente, si en lo secreto le hicieses tal honra.

11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.

12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.

13 Escuchadme, y hablaré yo, y que me venga después lo que viniere.

14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi palma?

15 He aquí, aunque me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.

16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.

17 Oíd con atención mi razón, y mi denuncia con vuestros oídos.

18 He aquí ahora, si yo me apercibiere a juicio, sé que seré justificado.

19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría.

20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; y entonces no me esconderé de tu rostro:

21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.

22 Llama luego, y yo responderé; o yo hablaré, y respóndeme tú.

23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.

24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una arista seca has de perseguir?

26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?

27 Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raíces de mis pies.

28 Siendo el hombre como carcoma que se va gastando, como vestido que se come de polilla.

Job, CAPÍTULO 14

1 El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores;

2 que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.

3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?

4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

5 Si sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

6 Si tú lo dejares, él dejará de ser; entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 al olor del agua reverdecerá, y hará copa como nueva planta.

10 Mas cuando el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿adónde estará él?

11 Las aguas del mar se fueron, y se agotó el río, se secó.

12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar; hasta que no haya cielo no despertarán, ni recordarán de su sueño.

13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en la sepultura, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿por ventura vivirá? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi transformación.

15 Entonces llamarás, y yo te responderé, a la obra de tus manos desearás.

16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.

17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y enmiendas a mi iniquidad.

18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;

19 las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra, de tal manera haces perder al hombre la esperanza.

20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y lo enviarás.

21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no entenderá de ellos.

22 Mas mientras su carne estuviere sobre él se dolerá, y su alma se entristecerá en él.

¡Maranata, El Señor viene! 008, DESILUSIONES SEMEJANTES

  1. DESILUSIONES SEMEJANTES

He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. (Sant. 5: 11).

A menudo la mente del pueblo -y hasta de los siervos de Dios- es ofuscada por las opiniones humanas, las tradiciones y las falsas enseñanzas de los hombres, de suerte que no alcanza a comprender más que parcialmente las grandes cosas que Dios reveló en su Palabra. Así les pasó a los discípulos de Cristo, cuando el mismo Señor estaba con ellos en persona. Su espíritu estaba dominado por la creencia popular de que el Mesías sería un príncipe terrenal, que exaltaría a Israel a la altura de un imperio universal, y no pudieron comprender el significado de sus palabras cuando les anunció sus padecimientos y su muerte. . .

Desde su más tierna edad la esperanza de su corazón se había cifrado en la gloria de un futuro imperio terrenal, y eso les cegaba la inteligencia. . .

Lo que experimentaron los discípulos que predicaron el “evangelio del reino” cuando vino Cristo por primera vez tuvo su contraparte en lo que experimentaron los que proclamaron el mensaje de su segundo advenimiento. . .

Como los primeros discípulos, Guillermo Miller y sus colaboradores no comprendieron ellos mismos enteramente el alcance del mensaje que proclamaban. Los errores que existían desde hacía largo tiempo en la iglesia les impidieron interpretar correctamente un punto importante de la profecía. Por eso, si bien proclamaron el mensaje que Dios les había confiado para que lo diesen al mundo, sufrieron un desengaño debido a un falso concepto de su significado.

A estos creyentes les pasó lo que a los primeros discípulos: Lo que en la hora de la prueba pareciera oscuro a su inteligencia, les fue aclarado después. Cuando vieron el “fin que vino del Señor”, supieron que a pesar de la prueba que resultó de sus errores, los propósitos del amor divino para con ellos no habían dejado de seguir cumpliéndose. Merced a tan bendita experiencia llegaron a saber que el “Señor es muy misericordioso y compasivo”; que todos sus caminos “son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios”.* 15

AÑO BÍBLICO DÍA 007, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 7

Job 8-10

Job, CAPÍTULO 8

1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:

2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte?

Año Bíblico, Fe y Esperanza

3 ¿Por ventura pervertirá Dios el derecho, o el Todopoderoso pervertirá la justicia?

4 Porque tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado.

5 Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso;

6 si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia.

7 De tal manera que tu principio habrá sido pequeño, en comparación del grande crecimiento de tu postrimería.

8 Porque pregunta ahora a la edad pasada, y disponte para inquirir de sus padres de ellos;

9 porque nosotros somos desde ayer, y no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.

10 ¿Por ventura ellos no te enseñarán, te dirán, y de su corazón sacarán estas palabras?

11 ¿Crece el junco sin lodo? ¿Crece el prado sin agua?

12 Aun él en su verdor sin haber sido cortado, y antes de toda hierba se seca.

13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá.

14 Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña.

15 El se apoyará sobre su casa, pero no permanecerá en pie; se asirá a ella, más no se afirmará.

16 A manera de un árbol, está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto;

17 se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente, y enlazándose hasta un lugar pedregoso.

18 Si le arrancaren de su lugar, éste le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.

19 Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiere, retoñecerán otros.

20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.

21 Aun llenará tu boca de risa, y tus labios de júbilo.

22 Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.

Job, CAPÍTULO 9

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Ciertamente yo conozco que es así; ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?

3 Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa de mil.

4 El es sabio de corazón, y fuerte en fuerza, ¿quién se endureció contra él, y quedó en paz?

5 Que arranca los montes con su furor, y no conocen quién los trastornó;

6 que remueve la tierra de su lugar, y hace temblar sus columnas;

7 que manda al sol, y no sale; y sella las estrellas.

8 El solo extiende los cielos, y anda sobre las alturas del mar.

9 El que hizo la Osa, y el Orión, y las Pléyades, y los lugares secretos del mediodía;

10 el que hace cosas grandes e incomprensibles, y maravillosas, sin número.

11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.

12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: Qué haces?

13 Dios no tornará atrás su ira, y debajo de él se encorvan los que ayudan a la soberbia.

14 ¿Cuánto menos le responderé yo, y eligiré mis palabras con él?

15 Que aunque yo sea justo, no responderé; antes habré de rogar a mi juez.

16 Que si yo le invocase, y él me respondiese, aún no creeré que haya escuchado mi voz.

17 Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.

18 Que aún no me ha concedido que tome mi aliento; mas me ha llenado de amarguras.

19 Si habláramos de su potencia, fuerte por cierto es; si de su juicio, ¿quién me emplazará?

20 Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me predicare perfecto, él me hará inicuo.

21 Si yo me predicare imperfecto, no conozco mi alma; condenaré mi vida.

22 Una cosa resta es a saber que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.

23 Si es azote, mate de presto, y no se ría de la prueba de los inocentes.

24 La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él el que lo hace, ¿quién es? ¿Dónde está?

25 Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y nunca vieron bien.

26 Pasaron con los navíos de Ebeh; o como el águila que se arroja a la presa.

27 Si digo: Quiero olvidar mi queja, dejaré mi aburrimiento, y me esforzaré.

28 Temo todos mis trabajos; sé que no me perdonarás.

29 Si yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?

30 Aunque me lave con aguas de nieve, y aunque limpie mis manos con la misma limpieza,

31 aún me hundirás en el hoyo; y mis propios vestidos me abominarán.

32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio.

33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros ambos.

34 Quite de sobre mí su verdugo, y su terror no me perturbe.

35 Y hablaré, y no le temeré; porque en este estado no estoy en mí.

Job, CAPÍTULO 10

1 Mi alma es cortada en mi vida; por tanto soltaré mi queja sobre mí, y hablaré con amargura de mi alma.

2 Diré a Dios: No me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.

3 ¿Te parece bien que oprimas, y que deseches la obra de tus manos, y que resplandezcas sobre el consejo de los impíos?

4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Ves tú como ve el hombre?

5 ¿Son tus días como los días del hombre, o tus años como los tiempos humanos,

6 para que inquieras mi iniquidad, y busques mi pecado,

7 sobre saber tú que no soy impío, y que no hay quien de tu mano me libre?

8 Tus manos me formaron y me compusieron todo en contorno, ¿y así me deshaces?

9 Acuérdate ahora que como a lodo me diste forma; ¿y en polvo me has de tornar?

10 ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste?

11 Me vestiste de piel y carne, y me cubriste de huesos y nervios.

12 Vida y misericordia me concediste, y tu visitación guardó mi espíritu.

13 Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; yo sé que esto está cerca de ti.

14 Si pequé, ¿me acecharás, y no me limpiarás de mi iniquidad?

15 Si fuere malo, ¡ay de mí! Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza, estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.

16 Y vas creciendo, cazándome como león; tornando y haciendo en mí maravillas.

17 Renovando tus plagas contra mí, y aumentando conmigo tu furor, remudándose sobre mí ejércitos.

18 ¿Por qué me sacaste del vientre? Habría yo muerto, y no me vieran ojos.

19 Fuera, como si nunca hubiera sido, llevado desde el vientre a la sepultura.

20 ¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me esfuerce un poco.

21 Antes que vaya para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22 tierra de oscuridad, y tenebrosa sombra de muerte, donde no hay orden, y que resplandece como la misma oscuridad.

AÑO BÍBLICO DÍA 007, ORDEN DE EVENTOS CRONOLÓGICOS, ENERO 7

Job, CAPÍTULO 11

1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?

3 ¿Tus mentiras harán callar a los hombres? ¿Y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?

4 Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.

5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo,

6 y que te declarara los secretos de la sabiduría! Porque mereces dos tantos según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.

7 ¿Alcanzaras tú el rastro de Dios? ¿Llegaras tú a la perfección del Todopoderoso?

8 Es más alto que los cielos; ¿qué harás? Es más profundo que el infierno; ¿cómo lo conocerás?

9 Su dimensión es más larga que la tierra, y más ancha que el mar.

10 Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?

11 Porque él conoce a los hombres vanos; y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?

12 El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.

13 Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos;

14 si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;

15 entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás;

16 y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él como de aguas que pasaron;

17 y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, y serás como la misma mañana;

18 y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro;

19 y te acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán.

20 Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será agonía del alma.

Job, CAPÍTULO 12

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Ciertamente que vosotros sois el pueblo; y con vosotros morirá la sabiduría.

3 También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

4 El que invoca a Dios, y él le responde, es burlado de su amigo; y el justo y perfecto es escarnecido.

5 La antorcha es tenida en poco en el pensamiento del próspero; la cual se aparejó contra las caídas de los pies.

6 Las tiendas de los ladrones están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos viven seguros.

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;

8 o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también.

9 ¿Qué cosa de todas éstas no entiende que la mano del SEÑOR la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.

11 Ciertamente el oído prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.

12 En los viejos está la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.

13 Con Dios está la sabiduría y la fortaleza; suyo es el consejo y la inteligencia.

14 He aquí, él derribará, y no será edificado; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.

16 Con él está la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17 El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces.

18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata el cinto a sus lomos.

19 El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los valientes.

20 El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo.

21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.

22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.

23 El multiplica los gentiles, y él las destruye; esparce los gentiles, y las torna a recoger.

24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y les hace que se pierdan vagando sin camino;

25 que palpen las tinieblas, y no la luz; y los hace errar como borrachos.

Job, CAPÍTULO 13

1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos.

2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.

3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.

4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.

5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera en lugar de sabiduría.

6 Oíd, pues, ahora mi disputa, y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?

8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?

9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?

10 El os redargüirá duramente, si en lo secreto le hicieses tal honra.

11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.

12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.

13 Escuchadme, y hablaré yo, y que me venga después lo que viniere.

14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi palma?

15 He aquí, aunque me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.

16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.

17 Oíd con atención mi razón, y mi denuncia con vuestros oídos.

18 He aquí ahora, si yo me apercibiere a juicio, sé que seré justificado.

19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría.

20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; y entonces no me esconderé de tu rostro:

21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.

22 Llama luego, y yo responderé; o yo hablaré, y respóndeme tú.

23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.

24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una arista seca has de perseguir?

26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?

27 Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raíces de mis pies.

28 Siendo el hombre como carcoma que se va gastando, como vestido que se come de polilla.

Job, CAPÍTULO 14

1 El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores;

2 que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.

3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?

4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

5 Si sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

6 Si tú lo dejares, él dejará de ser; entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 al olor del agua reverdecerá, y hará copa como nueva planta.

10 Mas cuando el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿adónde estará él?

11 Las aguas del mar se fueron, y se agotó el río, se secó.

12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar; hasta que no haya cielo no despertarán, ni recordarán de su sueño.

13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en la sepultura, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿por ventura vivirá? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi transformación.

15 Entonces llamarás, y yo te responderé, a la obra de tus manos desearás.

16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.

17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y enmiendas a mi iniquidad.

18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;

Open Bible and Bible Verse. John 3.16

19 las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra, de tal manera haces perder al hombre la esperanza.

20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y lo enviarás.

21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no entenderá de ellos.

22 Mas mientras su carne estuviere sobre él se dolerá, y su alma se entristecerá en él.

¡Maranata, El Señor viene! 007, LA CLAVE DE LA HISTORIA

  1. LA CLAVE DE LA HISTORIA

Guarda, ¿qué de la noche? El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid. (Isa. 21: 11 úp. 12).

La comprensión de la esperanza en la segunda venida de Cristo es la clave que abre toda la historia futura, y explica todas las lecciones del porvenir.

Ahora debe oírse a lo largo de toda la línea la voz del centinela: “La mañana viene, y después la noche”. La trompeta debe producir una nota certera porque estamos en el gran día de la preparación del Señor.

Las verdades de la profecía están unidas, y al estudiarlas, forman un hermoso conjunto de verdades prácticas. Todos los discursos que damos han de revelar claramente que estamos esperando, trabajando y orando por la venida del Hijo de Dios. Su venida es nuestra esperanza. Esta esperanza ha de estar vinculada con todas nuestras palabras y obras, con todas nuestras asociaciones y relaciones. . .

La segunda venida del Hijo del hombre ha de ser el tema maravilloso que se mantenga ante la gente. He aquí un tema que no debe descartarse de nuestros discursos. Las realidades eternas deben mantenerse ante la mente, y las atracciones del mundo aparecerán como son, completamente inútiles, como vanidades. ¿Qué hemos de hacer con las vanidades del mundo, sus alabanzas, sus riquezas, sus honores, o sus placeres?

Somos peregrinos y extranjeros que esperamos la bienaventurada esperanza, la manifestación gloriosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y oramos por ella. Si creemos esto y lo manifestamos en nuestra vida práctica, ¡qué acción vigorosa inspirarán esta fe y esta esperanza; qué ferviente amor mutuo; qué vida cuidadosa y santa para la gloria de Dios; y en el respeto que manifestemos por la remuneración, qué nítidas líneas de demarcación nos distinguirán con evidencia del mundo!

La verdad de que Cristo viene debe ser mantenida ante toda mente.* 14

¡Maranata, El Señor viene! 006, LA FE DE LOS REFORMADORES

  1. LA FE DE LOS REFORMADORES

Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. (1 Cor. 15: 26).

Lutero declaró: “Estoy verdaderamente convencido de que el día del juicio no tardará más de trescientos años. Dios no quiere ni puede sufrir por más tiempo a este mundo malvado”. “Se acerca el gran día en que el reino de las abominaciones será derrocado”.

“Este viejo mundo no está lejos de su fin”, decía Malanchton. Calvino invita a los cristianos a “desear sin vacilar y con ardor el día de la venida de Cristo como el más propicio de todos los acontecimientos”, y declara que “toda la familia de los fieles no perderá de vista ese día”. “Debemos tener hambre de Cristo -dice-, debemos buscarlo, contemplarlo hasta la aurora de aquel gran día en que nuestro Señor manifestará la gloria de su reino en su plenitud” (Daniel T. Taylor, The Reign of Christ on Earth or the Voice of the Church in all Ages, págs. 158, 134).

“¿No llevó acaso nuestro Señor Jesús nuestra carne al cielo? -dice Knox, el reformador escocés-, ¿y no ha de regresar por ventura? Sabemos que volverá, y esto con prontitud”. Ridley y Latimer, que dieron su vida por la verdad, esperaban con fe la venida del Señor. Ridley escribió: “El mundo llega sin duda a su fin. Así lo creo y por eso lo digo. Clamemos del fondo de nuestros corazones a nuestro Salvador, Cristo, con Juan el siervo de Dios: Ven, Señor Jesús, ven” (Id., págs. 151, 145).

“El pensar en la venida del Señor -decía Baxter- es dulce en extremo para mí y me llena de alegría”. “Es obra de fe y un rasgo característico de sus santos desear con ansia su advenimiento y vivir con tan bendita esperanza”. “Si la muerte es el último enemigo que ha de ser destruido en la resurrección, podemos representarnos con cuánto ardor los creyentes esperarán y orarán por la segunda venida de Cristo, cuando esta completa y definitiva victoria sea alcanzada”. “Ese es el día que todos los creyentes deberían desear con ansia por ser el día en que habrá de quedar consumada toda la obra de su redención, cumplidos todos los deseos y esfuerzos de sus almas”. “¡Apresura, oh Señor, ese día bendito!” (Ricardo Baxter, Works, tomo 17, págs. 555, 500; 182, 183).

Tal fue la esperanza de la iglesia apostólica, de la “iglesia del desierto”, y de los reformadores.* 13

¡Maranata, El Señor viene! 005, EL “LEITMOTIV” DE LAS ESCRITURAS

  1. EL “LEITMOTIV” DE LAS ESCRITURAS

Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo. (Job. 19: 25).

Una de las verdades más solemnes y más gloriosas que revela la Biblia, es la de la segunda venida de Cristo para completar la gran obra de la redención. Al pueblo peregrino de Dios, que por tanto tiempo hubo de morar “en región y sombra de muerte”, le es dada una valiosa esperanza inspiradora de alegría en la promesa de la venida de Aquel que es “la resurrección y la vida” para hacer “volver al hogar a sus hijos exiliados”. La doctrina del segundo advenimiento es verdaderamente la nota tónica de las Sagradas Escrituras. Desde el día en que la primera pareja se alejara apesadumbrada del Edén, los hijos de la fe han esperado la venida del Prometido que había de aniquilar el poder destructor de Satanás y volverlos a llevar al paraíso perdido. . . Enoc, que se contó entre la séptima generación descendiente de los que moraran en el Edén y que por tres siglos anduvo con Dios en la tierra, pudo contemplar desde lejos la venida del Libertador. “He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos” (Jud. 14, 15, VM). El patriarca Job, en la lobreguez de su aflicción, exclamaba con confianza inquebrantable: “Pues yo sé que mi Redentor vive, y que en lo venidero ha de levantarse sobre la tierra. . . aun desde mi carne he de ver a Dios; a quien yo tengo de ver por mí mismo, y mis ojos le mirarán; y ya no como a un extraño” (Job 19: 25-27, VM).*

Quiera el Dios de toda gracia iluminar de tal manera vuestro entendimiento que podáis discernir las cosas eternas, para que por medio de la luz de la verdad vuestros propios errores, que son numerosos, puedan verse tales como son, para que podáis hacer los esfuerzos necesarios para abandonarlos, a fin de que en lugar de este fruto malo y amargo, podáis producir un fruto precioso para vida eterna.

Humillad delante de Dios vuestro corazón pobre, orgulloso y lleno de justicia propia; humillaos muy profundamente a sus pies, plenamente quebrantados en vuestra pecaminosidad. Dedicaos a la obra de preparación. No descanséis hasta que podáis decir: Mi Redentor vive, y puesto que él vive, yo también viviré.

Si perdéis el cielo, lo perdéis todo; si obtenéis el cielo, lo obtenéis todo. Os ruego que no os equivoquéis en esto. Hay intereses eternos en juego.* 12

Preparando las familias que formarán, el pueblo que verá a Dios.